Corre, siente ese calor incesante naciendo de cada uno de sus poros, de cada centímetro suyo , y aún así el sudor frío recorre cada una de sus células, se eriza su piel, se dilatan sus pupilas. Agitada y temerosa corre sin mirar atras, que importa que dejó, a quien dejo, o a quien no dejó. No huye, no se esconde, nunca titubea ni piensa en consecuencias lejanas a su ser. Busca.
Críticas, siempre críticas. Enferma del común patrón social decide buscar, buscar hasta encontrarlo. No sabe que, pero lo sigue, lo siente, lo olfatea. Es más su desesperación por encontrarlo, por encontrarse……..
Nada es literal, nada es “real”. Solo ella existe, solo ella siente, y aún así su “mundo” es relevante. Lo siente. Nunca más. Encontrar el catatónico, eso que te haga implotar, explotar. Es crucial encontrarlo, solo ella podrá. Sola.
Ese maldito mundo hijo de puta que le prohibe, que le hace prohibirse, la quema, la desgarra y la trata como mierda. Ese mismo del que depende. Del que nunca quisiera irse aunque no lo necesita. Nada es suficiente, nunca lo fue ni lo será, sin embargo ahí se encuentra; tratando de desnudarse, de romper ataduras propias.
Etiquetada a la incompetencia, a la lastima. ¡Grita! No dice nada. Nunca lo ha dicho. Nunca llego el valor. Nunca corrio.
